Es importante saber que la lactancia materna es el alimento que reciben los recién nacidos del seno materno, hasta máximo 2 años de edad, que su valor nutricional es incomparable e inigualables y que por ello radica la importancia de amamantarlos exclusivamente con leche materna.
Pero es curioso que un hombre pueda amamantar, porque es común para las personas ver en este papel a una mujer, pero se habla de que este hecho puede ser posible dado que el hombre tiene, como la mujer, dos mamas pectorales: “tetillas”. Estas dos mamas del hombre tienen el mismo origen embriológico que en la mujer y está perfectamente diseñada para calmar a un bebé que llora hasta que pueda ser alimentado. Buscando calmar su necesidad de hambre, protección si importar el género de la persona que lo haga siempre y cuando lo satisfaga. La succión con frecuencia del pezón del padre, desencadena estímulos que logran la liberación de la prolactina y la oxitocina almacenadas en la glándula hipófisis, hormonas responsables de la producción de la leche y su eyección, y producir hipertrofia, siendo similar al de la mujer.
Para fundamentar este caso es importante comentar que uno real de lactancia paterna sucedió en Cuba, en Ciego de Ávila, población perteneciente a la provincia antigua de Camagüey, en don Francisco Rodríguez quien asumió el cuidado de una niña a la que prodigaba caricias y acostaba junto a él y por el reflejo innato de búsqueda succiono el pezón de la mama izquierda y días después comenzó a desarrollarse la mama, segregando tal cantidad de leche, que pudo nutrir a la niña durante un periodo de 22 meses, quedando con el volumen que presenta en el vaciado de cera.

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