El esqueleto se parece a las vigas de una casa en construcción, un armazón recubierto por los músculos y la piel que sostiene los órganos de tu cuerpo. Sirve de soporte para los tejidos blandos y sobre él se apoyan los músculos para poder realizar su función. El esqueleto es como un rompecabezas formado por huesos que se unen entre sí por músculos y ligamentos.
Una de las primeras características que definió al ser humano fue la capacidad de andar erguido sobre los dos pies. Gracias a tu esqueleto puedes caminar derecho! El esqueleto no solo da forma a tu cuerpo sino que ayudado por los músculos te permite también moverte. Además, sostiene y protege órganos, como el corazón, los pulmones o el cerebro. Los huesos de tu esqueleto contienen muchos minerales y son como un gran almacén de donde tu cuerpo los obtiene cuando los necesita.
¿CÓMO PUEDES CUIDAR TU ESQUELETO?
Tu esqueleto necesita huesos duros y resistentes y, para ello, tu alimentación debe ser sana y muy rica en productos como la leche y sus derivados, que proporcionan el calcio y los minerales necesarios. Debes cuidar mucho la posición de tu espalda cuando te sientas para comer, estudiar o ver la televisión y adoptar una postura correcta para que tu columna vertebral no sufra. Pero además también es muy importante que hagas ejercicio, ¡tus huesos para crecer sanos deben moverse!




